3 mejores prácticas de abastecimiento estratégico para e-commerce

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El cambio que ha generado el crecimiento del comercio electrónico ha provocado un “desajuste de adecuación” dentro de nuestras cadenas de suministro. Inclusive cuando nos referimos al abastecimiento estratégico para e-commerce.

 

Las bases son conocidas: asegurar suministro desde la fuente, entrega confiable, costo de adquisición acorde al presupuesto y con visual de alianza estratégica con proveedores.

Pero como hemos mencionado, el e-commerce nos lleva a interactuar en tiempo real como fuente y cliente, lo que implica ajustarse sin demasiado tiempo.

Ante ello, estas son tres mejores prácticas de gestión estratégica del suministro que ayudarán a una adaptación acorde con el reto que se plantea.

Tres claves para el abastecimiento estratégico para e-commerce.

 

1. Identifica los eventos clave que motorizan el abastecimiento estratégico.

El e-commerce demanda una respuesta ágil de la cadena de abastecimiento y que además vaya acorde con la velocidad demandada por el mercado de clientes.

Pero la sincronización cliente-proveedor debe ser la correcta, es decir, debe ir en función del nivel de integración que se posea.

No puede ser aleatoria, sino comandada por los key drivers (direccionadores clave) dentro de los puntos de enlace del proceso logístico.

¿La razón? Se requiere que éste alinee secuencialmente los procesos internos de operación para que los recursos empleados no incurran en desperdicios (uso, tiempo, exceso de inventario).

El esquema de jalado (pull) es el rey, pero no a todo coste, el e-commerce requiere una captura de datos (registros) diáfana, pues son ellos los insumos para el sistema de tecnología de información.

2. El proceso de e-fullfilment debe alinearse según el target del e-commerce.

La operación logística necesita adecuarse en tiempo real al proceso e-commerce. Ello implica emplear indicadores clave de desempeño (KPIs por sus siglas en inglés) que ejecutan el seguimiento en tal ambiente.

Sin este soporte, las acciones tácticas, propias del ámbito, no se podrán realizar en el momento correcto. En este sentido, la estrategia es definir o rediseñar el esquema táctico. Esto implica descentralizar ciertas operaciones y empoderar a las áreas operativas para que accionen prontamente.

Esto no debe hacerse de manera aleatoria, sino siguiendo protocolos estratégicamente definidos por una metodología de respuesta acorde al problema, conocida como troubleshooting.

El grado de confiabilidad que se vaya obteniendo se reflejará en el nivel de servicio, el cual será cada vez más cercano al requerido por el mercado objetivo.

3. Emplear indicadores clave de desempeño y dashboard alineados con el enlace procurement – fullfilment.

El e-commerce requiere de mucha retroalimentación, no solo para optimizar tiempos de entrega, sino para asegurar la confiabilidad del nivel se servicio a través de un seguimiento perpetuo.

El KPI dentro del e-commerce, a diferencia de uno estándar, debe ser vertido en tiempo real, desde la compra y hasta la entrega (shipping – delivery).

La tecnología de información lo puede hacer, pero la eficacia de la misma se sustenta en su correcta parametrización. Acción que solo la gestión logística puede realizar.

La sincronización fuente – cliente, con el ciclo fullfilment como protagonista, es la base operacional de garantía de rentabilidad y nivel de servicio correcto.

Fuente: The Logistics World

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