Zonas francas resisten al COVID-19

Zonas Francas
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Es claro que ninguna empresa estaba preparada para enfrentar los efectos económicos provocados por la pandemia del COVID-19. No obstante, algunos sectores han podido lidiar de una mejor manera un escenario tan caótico. En ese grupo se encuentran las Zonas Francas.

Patricia Figueroa, directora ejecutiva de la Cámara de la Industria Textil, Confección y Zonas Francas de El Salvador (CAMTEX), señala que la industria que representa está preparada para adaptarse al cambio. Desde el inicio, muchas empresas vieron una oportunidad de reconversión en la fabricación de insumos médicos para suplir a El Salvador, Centroamérica y Estados Unidos, el mayor socio comercial.

“En solo 12 días, ya se había logrado fabricar gabachas Nivel 1, aprobadas por la FDA, desarrollando telas especiales de tejido de punto, únicas en la región. Se fabricó desde el hilo hasta la prenda final en el país. Además, tenemos una gran oportunidad como nación porque en Estados Unidos la tendencia es diversificar y mover mucha de su producción a nuestra región. Eso lo aprovechará mejor el que esté listo. Ya nuestros competidores fuertes en Honduras y Guatemala se han adelantado, pero tenemos confianza que pronto inicie la reapertura gradual de nuestra economía para poder seguirles el paso”, enfatiza.

Gustavo Tamayac, secretario de la Junta Directiva Asociación de Zonas Francas Privadas de Guatemala, apunta que la mayoría de Zonas Francas de su país están operando de forma limitada; solo en productos críticos se ha mantenido la actividad de importación y exportación en pleno. Sin embargo, la reducción de empleos ha sido mínima, algo crucial en esta situación para garantizar el sustento necesario en muchos hogares.

En el caso costarricense, Carlos Wong, presidente de la Asociación de Empresas de Zonas Francas de Costa Rica (AZO- FRAS), determina que ahí las empresas más afectadas son las vinculadas a procesos que dependen de la demanda directa de los mercados de consumo, mientras que las menos afecta- das son las que brindan servicios habilitados por las tecnologías digitales y las de ciencias de la vida relacionadas con las áreas cardiovasculares y respiratorias.

A la pesca de IED

A nivel mundial, la UNCTAD estima que la caída en los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) fluctuará entre 30% y 40% en el periodo 2020-2021, con sectores más vulnerables que otros.

“Aunque lo cierto del caso es que la atracción de IED será una tarea aún más retadora en el escenario global que se nos presenta, AZOFRAS se mantiene optimista porque Costa Rica se ha caracterizado por tener un buen desempeño en la materia. Estamos enfocando gran parte de nuestros esfuerzos a canalizar las preocupaciones de las empresas amparadas al Régimen de Zonas Francas y coadyuvar a la continuidad de sus negocios en el país”, señala Wong.

Figueroa, por su parte, espera que el Gobierno establezca una ruta de atracción de inversiones y un marco legal que brinde certeza y garantía a las inversiones establecidas en El Salvador y a las potenciales.

“Será más importante que nunca poder atraer a la región nuevos jugadores en nichos de especialidad o llenar aquellos vacíos en la cadena de producción, especialmente en materias primas”, destaca.

En lo concerniente a Guatemala, Tamavac sostiene que el país deberá contar con mejor infraestructura y personal capacitado para ser considerado como un país potencial para esos nuevos desarrollos.

Mejor más cerca…

La crisis económica desatada por el COVID-19 ha mostrado a las empresas con operación global que deben enfocarse nuevamente en regiones con centros de distribución más cercanos a los puntos de venta.

Centroamérica, por ejemplo, vuelve a ser atractiva como región y la inversión extranjera está identificando en qué país o zona desarrollar sus nuevos hub de distribución, sin buscar nuevos continentes. Es aquí donde las Zonas Francas tienen que enfocar su esfuerzo para atraer empresas, aprovechando que Norteamérica ya no estará viendo más a China como el centro de producción barata por naturaleza.

Sectores con mayor potencial

Químico-farmacéutico: Productos de limpieza y de cuidado personal y medicamentos, entre otros.

Servicios: Soluciones de TI para teletrabajo, educación virtual, comercio electrónico, etc.

Ciencias de la vida: Telemedicina y equipo de protección personal.

Industria alimentaria: Alimentos funcionales.

Servicios de arquitectura, ingeniería y diseño: Diseño de espacios y cuidado del aire.

Fuente: Revista Summa.

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